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Gestión de Gustavo Petro encara nuevo escándalo por muerte de escolta

El presunto suicidio del coronel y escolta presidencial Óscar Dávila envuelve al gobierno colombiano de Gustavo Petro en un nuevo escándalo debido a las condiciones en que supuestamente se quitó la vida.

Destaca que el hecho ocurrió cuando estaba previsto que declarara sobre un caso de escuchas ilegales, luego de que él mismo solicitara escuchar su versión sobre la difusión de grabaciones de llamadas telefónica entre funcionarios.

De acuerdo con medios locales el cuerpo de Dávila Torres fue localizado al interior de un vehículo el pasado 9 de junio, inicialmente sólo se sabía que era un oficial en activo, pero poco después de corroboró su identidad. Y se detalló que éste se disparó en la sien para acabar con su vida en una zona cercana al búnker de la Fiscalía en Bogotá al interior de la unidad que le asignó la Dirección de Protección y Servicios Periciales.

Un día después el presidente Petro confirmó el deceso del hombre que detalló se encargaba de asegurar los sitios a los que tenía programado acudir con su comitiva. A través de su cuenta de Twitter precisó que “el teniente coronel de la Policía adscrito de la presidencia de la República ha muerto por suicidio”, luego de que presuntamente distrajo a su conductor y escolta al pedirle una botella de agua y para cuando regresó Dávila ya se había dado un tiro con el arma que el chofer dejó en la unidad.

Incluso el mandatario de izquierda desmintió los rumores de que supuestamente se dio dos disparos al precisar que sólo se confirmó un tiro y que dejó dos menores huérfanos.

Mientras que autoridades revelaron que siguen las investigaciones para determinar si fue un suicidio.

La polémica por investigaciones abiertas

Su muerte llama la atención en medio de un escenario en el que cercano a Petro son investigados por interceptar llamadas, mismas en las que integrantes del gabinete o del círculo cercano del mandatario admiten corrupción y hasta se amenazan, como el caso de la jefa de gabinete y mano derecha, Laura Sarabia, y el embajador en Venezuela, Armando Benedetti.

Menos de una semana antes, el coronel envió una carta al fiscal general, Francisco Barbosa, para rendir testimonio, hecho que ya no ocurrió. Y hasta el momento dicho órgano judicial no se ha pronunciado sobre el deceso de uno de los testigos relacionados con el escándalo que estalló a finales de mayo cuando se reveló que Sarabia sometió a su niñera, Marelbys Meza, a un interrogatorio con recursos del Poder, pues supuestamente fue enviada al polígrafo para identificar si robó dinero en su residencia.

Asimismo, personas llamadas a declarar sobre estas escuchas ilegales presuntamente han evitado dar testimonio sin aclarar algún motivo, riesgo o posible amenaza.

En tanto, medios locales insisten que las circunstancias en que ocurrió el deceso son muy extrañas, al cuestionar por qué el supuesto escolta dejó el arma; incluso recabaron testimonios de personas que vieron al chofer descender del auto para ir por una bebida a una tienda cercana quienes aseguran que nunca se escuchó una detonación, lo que hace poco creíble para algunos la versión de que lo encontró sin vida. Asimismo, se reportó que a la primera persona que dio aviso este hombre fue a la esposa de Dávila Torres, antes que a las autoridades.

Como parte de las investigaciones se reportó que el conductor fue sometido a pruebas para determinar si recientemente usó el arma.

JVR

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