Han pasado seis meses desde el asesinato de dos padres jesuitas en la sierra tarahumara y su homicida está tan localizado como libre. El padre Hernán Quezada, jesuita del equipo de Gobierno de la Compañía de Jesús, señala que hay una sensación de abandono e inseguridad donde además, no se ve claro que llegará la justicia ni con este caso ni en el resto del país.
“Un aspecto importante es el tema de que se detenga al asesino pero también porque se haga algo por que cambie la situación de impunidad. Esto ha sido el caldo de cultivo de lo que sucedió con los jesuitas. Se necesita una voluntad de diálogo. Entiendo que no es un tema fácil acceder a la paz, pero sí debe haber voluntad de darse cuenta de que las cosas no van bien. Se necesitan cambios, unir esfuerzos, ahí es donde tenemos un gran desafío”, expresó.
También dijo que aunque ha habido comunicación con el Estado de Chihuahua, y hay promesas, no se debe perder de vista que hay un asunto más profundo y que debe haber más empatía y ánimos de vencer la impunidad.